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07 agosto 2008

PREM RAWAT :: Caminar con fuerza :: MAHARAJI




¿Qué es lo esencial en esta vida? Un día todos tendremos que irnos. Eso ya lo sabes. Algunos días eres más o menos consciente del tema y otros no te paras a pensar en eso. Para la mayoría de la gente es un tema muy desagradable. Pero la cuestión es tu existencia, el hecho de que tú estás vivo. ¿Qué es lo que eso significa para ti?
Muchos dicen: “Si pudiéramos encontrar una solución para ese problema, todo estaría bien”. Básicamente, en todas partes la gente sabe que quiere ser feliz. Quieren estar satisfechos, sentirse bien. Todos los seres humanos aspiran a eso de forma innata. Es nuestra naturaleza.
Tendemos al equilibrio. No es bueno que haya tormentas en nuestra vida. Cuando viene una, buscamos refugio. No decimos: “Voy a salir ahora, en plena tormenta. Es el momento perfecto”. Necesitamos el equilibrio de sentirnos bien. No me voy a poner a definir lo que es “sentirse bien”. Hay ciertas cosas que funcionan para ti, y otras que no funcionan. Sentirte bien funciona. Sentirte mal, no. Nunca te aburres de sentirte bien. Sin embargo, cuando te sientes mal quieres salir de esa situación. Ésa es tu naturaleza.
¿Estás de acuerdo con tu naturaleza? ¿Intentas cultivar un buen sentimiento y hacer que dure lo más posible? ¿O llevas el bolsillo lleno de vendas? El bolsillo lleno de vendas quiere decir: “No hay manera de que sea consciente ni de que la felicidad dure en mi vida. Haré cosas de forma inconsciente y, cuando me haga daño, simplemente sacaré una venda, me la pondré, y ya está”.
No hay duda de que ser inconsciente hará que te lastimes. Si no prestas atención a tus propias necesidades fundamentales, va a pasar algo, y no será agradable.
Así pues, ¿qué es agradable? Agradable es cuando reconozco la prioridad de la vida y mi corazón se llena de gratitud. Es muy, muy agradable cuando conozco al amigo interior, cuando mi casa se construye sobre los cimientos de saber, no de las creencias, deseos o ideas. De eso se trata en esta vida, de llenarte de lo agradable, de colmarte de una alegría infinita.
¿Puede realmente llenarse la vida de una alegría infinita? ¿Es posible? Si lo dudas es que no comprendes la naturaleza de lo que reside dentro de ti, porque lo que reside dentro de ti es la alegría total, la claridad total.
Piensa así de la vida: es tu oportunidad de pasar algún tiempo con el mejor amigo que has tenido nunca. Es tu posibilidad de estar con la claridad, la bondad y la alegría supremas. En eso consiste la vida. No se nos promete que durará para siempre. Pero existe la posibilidad de pasar algún tiempo con eso que es lo más bello. Y eso reside en tu corazón.
Así que, vayas adonde vayas y ocurra lo que ocurra, simplemente recuerda esto: la vida no es sólo altibajos. Eso sucede, pero es obra nuestra. Con nuestra inconsciencia dejamos que la codicia, la ira y el miedo se impongan a la cordura de estar vivos. Si existe el sufrimiento en el planeta Tierra, lo ha traído la gente, para la gente. Somos nosotros los que nos creamos las expectativas sobre cómo tendría que ser todo: “Deberías ser así, vivir tantos años, tener este aspecto, o este otro”.
¿Creó Dios los problemas en este mundo? No. Fuimos nosotros. Es cosa de los seres humanos. Si simplemente supieras que esta vida es una oportunidad de pasar un tiempo con eso que es el amor más verdadero e incondicional… Ésa es la oportunidad para todos los seres vivos: pasar un tiempo con el Amado que está en nuestro interior, sentir gratitud por la vida y llenarse de alegría. Cuando sucede eso te sientes vivo, y empiezas a vivir. Y el movimiento más magnífico es el ir y venir del aliento. No necesita ninguna prueba, ni ninguna mejora. Su bendición es obvia. ¿Lo es también para ti?
Existes, estás vivo. Haz acopio de tus fuerzas, no de tus debilidades. ¿Cuáles son tus fuerzas? La conciencia, la bondad, la comprensión, el reconocimiento, tu capacidad de disfrutar, de amar. Cuando caminas con ellas el resultado es muy hermoso. Cada segundo que pasas con esa belleza dentro de ti, eres liberado. Eres libre.
Prem Rawat

19 julio 2008

* Prem Rawat * Maharaji * Es tu elección *



Alguien me dijo que quería paz porque así podría dársela a otros. Pero no puedes dar tu paz a nadie, así como tampoco puedes dar a nadie tu tiempo. No puedes darle ni siquiera cinco minutos más a una persona que se esté muriendo.
La paz es algo muy personal. Es verdad que si tienes paz en tu vida puedes hacer de catalizador para otros, pero no puedes darles paz. Ellos deben encontrar su propia sed, tener su propia comprensión y descubrir esa paz en su interior.
Esa posibilidad siempre está presente en tu vida. Si eres sabio, podrás aprovecharla. A veces la gente cree que la sabiduría es la iluminación. Ven un cuadro antiguo de un santo con una aureola alrededor de la cabeza y piensan: “¡Oh, una persona iluminada!”. Pero la verdadera iluminación es reconocer, y la sabiduría es tomar la decisión de elegir la alegría que hay en tu interior. No se trata de saber lo que va a ocurrir mañana. Los problemas vienen y se van. Si tienes un problema, igual que vino, un día se irá. Las cosas cambiarán y tú también lo harás, pero la pasión por la alegría, por la claridad, permanecerá contigo durante el resto de tu vida.
Mi sed de claridad, de alegría, ha seguido igual desde que era muy pequeño. Todo lo demás ha cambiado, lo que me gusta y lo que no me gusta, lo que como y lo que no como. Todo ha cambiado, pero esa sed sigue igual.
Elige eso en tu vida. Es una elección que tienes que hacer cada día: disfrutar de tu vida. Tienes que venir como una persona libre, sin equipaje, sin miedo, porque si no, no funcionará. Los problemas llegan con formas y tamaños diferentes. A veces cambian de apariencia. Pero, ¿qué es lo que quieres en tu vida? Es una elección que tú tendrás que hacer.
La gente titubea. Yo no puedo hacer nada al respecto porque depende de ti. Para mí, personalmente, la indecisión es una pérdida de tiempo. Voy a contar un cuento sobre la indecisión.
Había una vez un hombre que fue a una feria. Tenía los dientes muy sucios, casi negros. Caminando por allí, llegó a un puesto en el que un doctor vendía una medicina por 15 céntimos. El médico se la mostraba a la gente y decía que si alguien del público tenía los dientes totalmente negros y se lavaba la boca con aquella medicina, sus dientes relucirían de limpios.
El hombre quería la medicina, pero no llegaba a decidirse. Quizá fuese muy cara. No sabía si realmente la quería o no. ¿Funcionaría? Y allí estaba parado, pensando: “¿Debería o no debería comprarla? ¿Debería o no debería?”. Tenía una moneda de cinco céntimos y otra de diez, y empezó a frotarlas una contra otra sin parar. “¿Debería o no debería comprarla? ¿Debería o no debería?”.
Finalmente, se habían vendido todas las botellas menos una. Así que el hombre cogió sus monedas y se las dio al doctor: “Tome. Se la compro”. El médico tomó las monedas y preguntó: “¿Con qué?”. El hombre contestó: “Acabo de darle 15 céntimos”. Y el médico dijo: “Le he observado mientras dudaba si debería o no debería comprarla, y de tanto frotar las monedas las ha desgastado completamente. Ahora ya no valen nada”.
La indecisión es así. Las monedas son nuestro tiempo. “¿Debería o no debería? ¿Debería o no debería?”. Si estás dispuesto a asumir el compromiso de que lo que quieres en tu vida es esa alegría, serás bienvenido. Nunca es demasiado tarde, pero no dudes, porque al titubear estás perdiendo el tiempo.
Cuando el aliento entra en ti —y acaba de hacerlo— nadie puede decir: “Llevo 60 años respirando, así que no pasa nada si no respiro durante las próximas seis horas”. No, eso no es así. Cada aliento es necesario. La alegría y la paz tienen que aceptarse, sentirse y comprenderse cada día. Ésa es la danza. Ésa es la sinfonía de la vida.
Prem Rawat