03 marzo 2007

EL ANHELO DEL CORAZÓN

El anhelo del corazón siempre será buscar y encontrar al Maestro Vivo. Indaga por todos los rincones del planeta hasta hallar su paradero.

Desde que soy consciente de mi existencia y puedo percibir, a través de los sentidos, el mundo que me circunda, siempre ha existido en mí un impulso irrefrenable de búsqueda constante. Puedo ver, oír, gustar, oler y tocar todo lo que la naturaleza me brinda generosamente. Aun así, esa sed interior no fue saciada hasta que me invitaron a conocer a Maharaji y lo que él ofrecía.

El MAESTRO juega un papel primordial en este proceso. Cuando el discípulo está preparado, el MAESTRO aparece.

Si observamos nuestro desarrollo personal siempre tuvimos o tenemos maestros que supervisan todas las actividades de nuestra vida cotidiana. El Maestro está alerta a nuestro crecimiento interior. Corrige el rumbo si vamos a la deriva. Y cuando expresa algo está corroborando la experiencia que estamos sintiendo. El Maestro es como ese faro en mitad de la tormenta, o esa luz en medio del bosque. Siempre nos indica por dónde vamos. El Maestro Vivo es el único ser que tiene el don, el privilegio, de mostrar el Conocimiento de uno mismo.

EL CONOCIMIENTO. Maharaji ofrece la experiencia directa del conocimiento de uno mismo que es captada por los sentidos orientados hacia dentro. Nuestro cuerpo está diseñado para VER, OIR, SENTIR y GUSTAR el universo interior. Dentro del ser humano está la Energía primordial, la fuente de Felicidad y Verdad, esperando a que nos relacionemos con ella, al igual que nos relacionamos con el mundo exterior. Y como fruto de esa relación se manifiesta en nosotros: Paz, Amor, Felicidad, Comprensión. Libertad, Verdad, etc. etc.

DIOS, ES ENERGIA. Hay un principio en física que dice: La Energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Por lo tanto es eterna. Podemos VERLA: Técnica de la Luz. Podemos OIRLA: Técnica de la Música. Podemos SENTIRLA: Técnica del Nombre. Podemos GUSTARLA: Técnica del NECTAR. Cuatro Técnicas de Meditación que Maharaji pone a nuestra disposición para iniciar la maravillosa aventura del Conocimiento interior.

Este Conocimiento es intemporal. Todos los grandes Maestro, grandes Iniciados, grandes poetas Místicos, grandes Avataras, han hablado de el. Han cantado las glorias de este Conocimiento y han impartido las enseñanzas que emanan de su práctica.

Si taláramos todos los árboles de esta tierra para transformarlo en papel, y convirtiéramos todos los ríos en tinta, no abarcaríamos lo suficiente para cantar las glorias de este Conocimiento. Todas las experiencias que han tenido todos aquellos que han dedicado su vida a la práctica de este Conocimiento, y todas las alabanzas que se han vertido, no expresan en lo más mínimo la grandeza y la inmensidad de este Conocimiento.

¡Cómo hablar de la eternidad! No podemos. Sólo sentir y sentir y sentir, hasta la eternidad.
F.G.

Prem Rawat en Barcelona



Prem Rawat (Maharaji) en Barcelona


El Domingo 4 de marzo, a las 5.00 pm. Auditorio del Edificio Forum
Rambla Prim 2-4 (al final de Avda. Diagonal)
Barcelona
No es un programa abierto al público en general.
Exclusivamente dirigido a aquellas personas que tienen
las técnicas del Conocimiento

24 febrero 2007

¡PUEDO CORTAR MADERA!

Cuando el Maestro de Zen alcanzó la iluminación, escribió lo siguiente para celebrarlo:

«¡Oh, prodigio maravilloso: Puedo cortar madera y sacar agua del pozo!».

Para la mayoría de la gente no tienen nada de prodigioso activi­dades tan prosaicas como sacar agua de un pozo o cortar madera. Un vez alcanzada la iluminación, en realidad no cambia nada. Todo sigue siendo igual. Lo que ocurre es que entonces el corazón se llena de asombro. El árbol sigue siendo un árbol; la gente no es distinta de como era antes; y lo mismo sucede con uno mismo. La vida no prosigue de manera diferente. Puede uno ser tan variable o tan ecuánime, tan prudente o tan alocado como antes. Pero sí existe una diferencia importante: ahora puede uno ver todas las cosas de diferente modo. Está uno como más distanciado de todo ello. Y el corazón se llena de asombro.

Esta es la esencia de la contemplación: la capacidad de asombro. La contemplación se diferencia del éxtasis en que éste lleva a uno a «retirarse». Pero el contemplativo iluminado sigue cortando madera y sacando agua del pozo. La contemplación se diferencia de la percepción de la belleza en que ésta (un cuadro o una puesta de sol) produce un placer estético, mientras que la contemplación produce asombro, prescindiendo de que lo que se contemple sea una puesta de sol o una simple piedra.

Y ésta es prerrogativa del niño, que con tanta frecuencia se asombra. Por eso se encuentra tan a sus anchas en el Reino de los Cielos.Y ésta es prerrogativa del niño, que con tanta frecuencia se asombra. Por eso se encuentra tan a sus anchas en el Reino de los Cielos.

Anthony de Mello

14 febrero 2007

El propósito humano

Si alguien te dijera: "Estás despedido", ¿cuál sería la reacción humana más habitual? Desesperación, sufrimiento, ira, rechazo y la incertidumbre de pensar: “¡Dios mío, qué va a ser de mí!”. Pues bien, retrocedamos un poco. Veamos esa misma situación desde una perspectiva totalmente distinta. Existe este planeta Tierra y durante millones y millones de años luz no ha habido nada parecido en el universo. Nada. Es precioso, una maravilla. Y el hecho de sustentar la vida lo hace realmente increíble. Eso distingue a la Tierra de otros planetas. La Luna es bonita, como también lo es Marte, pero no sustenta la vida. El sol, pese a su resplandor, tampoco. En esta tierra sí que está ocurriendo la magia de la vida. Y no una sola forma de vida, sino muchas, muchísimas, desde diminutas criaturas de tamaño microscópico hasta enormes ballenas. Y, tanto la bacteria más minúscula como la mayor de las ballenas, están sometidas a una misma ley: son seres creados o generados, es decir, nacen y un día deben morir.

La vida continúa pero, como bien sabemos, no hay un solo ser que viva eternamente. Aunque la especie perdure, los individuos de esa especie no. Y han ocurrido muchas cosas en este planeta Tierra. En otros tiempos estaba habitado por enormes dinosaurios monstruosos ahora extintos y que según la teoría del evolucionismo, dominaron la Tierra en su día. Luego llegaron los seres humanos que, supuestamente, vivían en los árboles y cuyo hábitat no les favorecía, y se mudaron a cuevas donde pudieron alcanzar logros importantes. Allí desarrollaron el arte de hacer fuego, lo que les permitió calentarse y cocinar los alimentos. Más tarde, numerosos individuos de esta especie empezaron a trasladarse de un sitio a otro en busca de mejores lugares. La última gran migración fue desde Asia hasta las Américas. El ser humano fue realizando largos viajes y, entre tanto, fue aprendiendo a labrar la tierra y a mejorar constantemente. Desde entonces hasta nuestros días, la fuerza motriz que ha impulsado a esta especie ha sido el afán de mejorar. Este fuego, este fervor, esta pasión por la superación es tan fuerte que está produciendo verdaderas transformaciones en la raza humana.

Por encima de lo cotidiano

Entonces ocurrió algo asombroso. De pronto, este afán de superación se aceleró considerablemente. Una vez establecido el orden social, la gente empezó a vivir en poblaciones, creando ciudades y países. Al cabo de un tiempo, llegó la industria con todos sus inventos e innovaciones. ¿Por qué cuento esto? Aún no he llegado a esa persona que ha sido despedida, pero ya falta poco. Por cierto, que sigue despedida y con sus problemas, pero, como digo, enseguida llegamos. Así que, el ser humano pronto se dio cuenta de que no quería llevar una vida sin sentido. Y es que ningún ser existe porque sí. Tiene que desempeñar una función. De lo contrario, la naturaleza te elimina: "Arriverderci. Ciao. Se acabó. Adiós." Pero si cumples una función, te deja existir. Y ahora, con tanta tecnología, ¡deas, ideologías, comunicación, idiomas y demás, el ser humano ha llegado a tal nivel de evolución que le es posible realizar tareas cotidianas como trabajar o ir de compras, y alcanzar, además, una mayor comprensión de este hermosísimo regalo de la vida. Parece como si, hasta ahora, hubiéramos estado jugando una partida de cartas que resulta imposible de ganar mientras falten aquéllas que son esenciales. ¿Cómo vas a ganar al solitario sin ases? La baraja tiene que estar completa. ¿Por qué actualmente está tan triste el ser humano si esta vida maravillosa proporciona una alegría inmensa a cada uno de nosotros en este mundo? Volvemos ahora a la persona del ejemplo. Ha sido despedida y no está muy contenta que digamos. Ha sido rechazada, lo cual ha herido sus sentimientos. ¿Quién le ha rechazado? Alguien que le dijo: "Estás despedido". ¿Acaso la ha rechazado la vida? No. Entonces, ¿qué debería hacer? Si se mira con objetividad se vuelve evidente. Debería hacer lo que mejor sabe hacer, y ¿qué es lo que mejor se le da al ser humano? En resumidas cuentas, lo que siempre hemos hecho bien desde la infancia es disfrutar, una cualidad que nunca hemos perdido. Así que, ¿por qué no lo hacemos? ¿Por qué nos dedicamos a hacer todo eso que, en realidad, no se nos da muy bien? A mí me parece que falta una carta.

Alguien tiene otra carta sin la cual nunca cobrará vida el juego del solitario. Es imposible. Para mí, es así de simple. No hacen falta grandes dogmas, ni doctrinas, ni discursos para demostrar que siempre has sido muy bueno en disfrutar. Dentro de ti hay algo que sigue siendo tan puro hoy como cuando eras un bebé recién nacido. Todos tenemos en nuestro interior algo que nunca envejecerá. No puede envejecer, porque es lo único en nosotros que es inmortal. Sé que el ser humano tiene una gran pasión por la inmortalidad, pero ¿entiendes que dentro de este cascarón exista algo verdaderamente inmortal?

La máxima prioridad

¿Puedes reconocer y comprender que es totalmente posible sentirse pleno? Al igual que la abeja alcanza su plenitud en su trabajo; y la hormiga, en su cotidiana actividad; y el río, al fundirse de nuevo con el océano; y el sol, al brillar en el cielo; y la nube, al purificar el agua y devolverla a la Tierra, también existe en tu interior la necesidad de alcanzar la plenitud.

Esa es la máxima prioridad en nuestra vida y, como no se está alcanzando, esa persona que ha sido despedida se siente terriblemente mal. Porque, si estuviera atendiendo a su máxima prioridad, estaría quizás un tanto preocupada, pero no decepcionada. La desilusión va contra la naturaleza misma de la existencia. Si la naturaleza hubiera seleccionado la desilusión, esa especie habría desaparecido hace tiempo. En realidad, nunca sale nada mal en esta vida. Lo que sale mal es lo que hacemos. A tu corazón no le importan tus logros, sino que te sientas satisfecho. Eso es lo único que quiere. Y, para mí, es así de sencillo, ni más ni menos. De eso estoy hablando, de esa posibilidad que está abierta para todos. Si quieres, aquí está. Siendo algo muy pequeño, se convierte en algo grande, y continúa creciendo cuando escuchas a tu corazón y atiendes a su máxima prioridad.

Cuando tienes ese sentimiento de plenitud en el corazón, el que disfruta eres tú. Yo no tengo nada que ganar. De mi propia plenitud me beneficio yo; y tú, de la tuya. Aquéllos que la experimentan, que aprovechan esa posibilidad, se la toman en serio. Aunque tengan otras cosas que hacer, esta prioridad es la más importante. Si toda la historia que acabo de contar tiene algo de cierto, que lo tiene, y si has podido entender algo, y espero que sí, este precioso regalo llamado el Conocimiento no es para guardarlo en un bolsillo. Y tiene un significado más importante. Y a aquéllos que estén interesados en recibir este regalo les digo: deja que surja un sentimiento de anhelo por él, ese anhelo que constituirá la base de tu compromiso con él en esta vida.

La felicidad es o bien un estado, o bien una consecuencia. Si es una consecuencia, es decir, si para ser feliz tienes que hacer ciertas cosas, o no has encontrado la fórmula, o no existe tal fórmula, o las fórmulas que tienes no funcionan. Pero si la felicidad es un estado -y a mí no me cabe ninguna duda de que lo es- entonces tenemos que estudiar detenidamente todo lo demás. No estoy criticando todo lo que hacemos y tenemos, no digo que no lo necesitemos... a mí, por ejemplo, me encanta la tecnología. Pero sé distinguir entre un aparato de vídeo complejo y lo que necesita mi corazón. Sé que mi corazón es sencillo. Así que sigue indagando cómo disfrutar del sentimiento que existe en tu interior, de ese regalo que todos poseemos. Te animo a hacerlo porque tu corazón lo desea, no por otro motivo. No me hagas caso a mí. Escucha a tu corazón y verás que te está diciendo lo mismo que yo.
Conferencia de Maharaji en Milán, 18 de julio de 1990. Fragmentos traducidos del inglés.

03 febrero 2007

SOMOS MÁSCARAS

Persona en Griego significa “máscara”. Te imaginas un mundo lleno de máscaras, o mejor dicho de personas ocultándonos unos de otros, detrás de nuestro rostro, para no ser vistos. ¡Qué tenemos que ocultar! ¡Cuántos miedos nos atenazan! ¡Cuántas paranoias captamos en el metro o en el autobús! A veces ocultándonos en las páginas de un libro o haciendo ver que estamos leyendo. Y lo único que hacemos es comprobar que no nos están mirando. Y si descubrimos que nos miran, es todo un acontecimiento observar cómo la mente con sus artimañas trata de protegerse para salir airosa de la batalla interior.

He visto a niños desnudos, jugando sin la menor preocupación por su desnudez. Libres. Felices. Ligeros, sueltos y alegres. Disfrutando del momento presente.

¿Acaso cuando nos hacemos mayores, o mejor dicho cuando tenemos uso de razón, es cuando empezamos a ocultarnos? ¡Pero ocultarnos de qué! ¡Qué es aquello que nos paraliza y buscamos ciertos mecanismos de defensa para protegernos! ¡Pero protegernos de qué!

Somos prisioneros de nuestras ideas y conceptos. Estamos encarcelados en vida y cuando se nos ofrece la posibilidad de libertad, en vez de dejar atrás la puerta de nuestra cárcel, nos recluimos en una celda de seguridad y damos otra vuelta a la cerradura para protegernos más.

Los “CONCEPTOS”. Los odiosos conceptos. Nos impiden ser y caminar libres, y ligeros. Nos impiden emprender el vuelo. Nos tienen amarrados a tierra firme y sentimos miedo a soltarnos. Estamos tan acostumbrados a ellos, que forman parte de nosotros, como si fuera un lunar más de nuestra piel. Los conceptos nos dan inseguridad, recelo, prejuicios, etc. Estamos tan esclavizados por los conceptos, que incluso en la noche nos ocultamos de la propia oscuridad para pasar inadvertidos. Qué carga tan innecesaria llevamos a veces.

Solo la “VERDAD” nos hará libres. Decía un ser que vino a este mundo a romper las cadenas que nos tenían oprimidos. La libertad interior hará que nos despojemos de estos conceptos que nos oprimen el corazón e impiden que nos miremos a los ojos, con mirada limpia y cristalina, aceptándonos como somos y que evolucionemos y vayamos escalando peldaños en esa gran escala interior.

F. G.

02 febrero 2007

LA RANA Y EL OCÉANO

Había una vez una rana que vivía en una paradisíaca y salvaje isla plagada de árboles milenarios, plantas silvestres, y en cuyos parajes habitaban las más diversas y pintorescas especies. El silencio era tan ensordecedor que cualquier sonido procedente del interior se percibía con gran nitidez.
Cierto día, estando la rana disfrutando del inmenso regalo que le brindaba la naturaleza, escuchó el croar de otra rana procedente del interior de la isla. Siguió el origen del sonido y fue a parar a un pozo camuflado entre un matorral.
En el interior había una rana dando saltos de un sitio a otro, entre las paredes reducidas del pozo, croando y dando la impresión que disfrutaba de su restringida estancia.
Se animó a entrar en la estancia y no tardaron mucho tiempo en entablar amistad.
¿Qué haces aquí abajo con tanta oscuridad y dando saltos de una pared a otra, si en el exterior tienes todo un universo por descubrir, donde no estás limitado por paredes y teniendo por techo un inmenso cielo de estrellas, cada una tan brillante que parece que estás cubierta y protegida por un resplandeciente manto plateado?
Querida amiga nací aquí abajo, mis antepasados nacieron aquí abajo y este es mi universo. Y los más ancianos del lugar hablan de esta cueva, como si no hubiera nada más. Existen grandes incunables o grandes libros que hablan de un más allá, de otro lugar, pero que tienes acceso a ese mundo cuando te mueres.
La rana del exterior abrazó con ternura a su amiga y con delicadeza y suavidad le dijo: Quieres venir conmigo ahora mismo que te mostraré ese lugar que existe verdaderamente, y del cual hablan los grandes libros que tienes aquí abajo. ¿Pero si toda la vida hemos hecho esto? Exclamó. ¡Todas las ranas de esta cueva siempre han dicho que no existe ese lugar!
La cogió de la mano y tiró de ella hacia el exterior.
Cuando llegaron a la superficie del terreno y divisaron el océano, un escalofrío recorrió todo el cuerpo de la rana incrédula y rompió a llorar totalmente afligida, desconsolada y rindiéndose a la evidencia. No tenía palabras para expresar lo que sus ojos estaban avistando, oteando y percibiendo.
Toda su cultura milenaria, todos los ríos de tinta que se habían empleado en cantar las glorias de ese mundo inalcanzable por los mortales, había sido borrado de su mente con la sola experiencia de ver, sentir, oler, respirar el mar. La inmensidad entrando por sus poros y abrazándola. Cada célula de su diminuto cuerpo empapándose de la brisa marina. Todos los dioses del mar habían concurrido para darle la bienvenida. ¡Dios, qué experiencia!
¡Cuánto agradecimiento a su amiga por haberle mostrado el tesoro oculto! ¡Cuánto tiempo engañado! ¡Cuánta confusión generada por unos y otros! ¡Cuánto engaño por seguir a los líderes elegidos por los más ancianos! ¡Cuánta manipulación de masas con engañosos anuncios en cada rincón de la cueva!
Las dos amigas, estuvieron varios días sentadas de cara al océano, en silencio, mirando, amando, y respirando el océano.

F.G.

EL OBELISCO INTERIOR

Érase una vez en un lejano pueblo del Nepal, a los pies de la cordillera del Himalaya, que entre sus habitantes corría la voz de que en la cima de la montaña más cerca habitaba un ermitaño que daba cobijo en su caverna a un genio que concedía todos los deseos.

Muchos aldeanos emprendieron su peregrinación hacia la montaña, abrigando unas esperanzas que no tardaron en desvanecerse. Todos y cada uno iban regresando ladera abajo totalmente desilusionados y descontentos después de haber alimentado tantas expectativas.

En la aldea vivía un humilde campesino que al enterarse de la noticia, se animó a visitar al ermitaño. Dispuso su talego y cayado y emprendió la ascensión a la montaña pensando en lo que le pediría al genio.

Cuando llegó a la cabaña del eremita, exhausto y abatido tras el largo viaje, suplicó un poco de agua al venerable anciano y tras un breve descanso le dijo:

- Honorable señor, ha llegado a mis oídos que dais cobijo a un genio que concede todos los deseos. ¡Es cierto!
- Así es, pero si quieres contar con sus servicios, debes saber que has de tenerlo siempre ocupado. Si no es así, te destruirá.
- ¡Pero señor! Soy un pobre y humilde campesino que no poseo nada y mi vida está plena de miserias y desgracias. Si pudieras cedérmelo por algún tiempo, te estaría profundamente agradecido, y no sabría cómo pagártelo.
- De acuerdo, -contestó el anacoreta-. Pero no olvides lo que te he dicho. Tenlo siempre ocupado.

El humilde campesino emprendió el camino de regreso por la ladera de la montaña llevándose al genio con él. Al instante comenzó el genio a pedirle que le diera algo para hacer. El campesino ante la insistencia, le dijo que le proporcionara un asno para así hacerle el viaje más placentero; y ambos subieron a lomos del animal.

Acto seguido prosiguió el genio: dame algo para hacer o te destruiré.

Así que el campesino le dijo que le construyera un castillo y que le proporcionara una joven y bella consorte para hacerle la vida más feliz. Sus deseos fueron complacidos al instante. Seguidamente el genio continuaba en su empeño de destruir al campesino que se llenaba de posesiones; mas no podía disfrutar de todo lo que iba acumulando en su vida.

Así que iba pasando el tiempo y se daba cuenta que era más infeliz que antaño, al no poder disfrutar de nada por temor a ser destruido; por lo que una mañana se levantó temprano y fue a visitar al ermitaño. Le explicó lo desgraciado que era y le suplicó que le diera una solución a su problema.

El solitario anciano, compadeciéndose del campesino le dijo: construye un obelisco en el patio del castillo que posees y cuando el genio haya terminado de concederte algún deseo, dile que suba y baje por el obelisco hasta que le avises.

Así que cuando el genio no estaba atareado en conseguir los deseos de su nuevo dueño, sabía que debía subir y bajar por el obelisco hasta una nueva petición.

Adaptación de este cuento que escuché en una de las conferencias que dio Maharaji, hace muchos años. He tenido que escudriñar en mi memoria para reflotarlo, comprendiendo la profundidad y el trasfondo del mismo.

F.G.

El Arquero

Hace poco conté un cuento que había oído, originario de China. Había un arquero increíble que llegó a una ciudad y empezó a presumir disparando una flecha tras otra, y todas daban justo en el centro de la diana. Un hombre que estaba detrás de toda la gente, en lugar de aplaudirle, no paraba de decir: "Es sólo cuestión de práctica, sólo se trata de practicar".

Este comentario no le gustó al arquero, que se tenía en gran estima y estaba esperando halagos. Así que se acercó al hombre y le dijo: "¿Qué quieres decir con eso de que ‘es sólo cuestión de práctica’? ¿Puedes tú hacer eso?".

El hombre contestó: "No, pero deja que te muestre algo". Solía vender aceite, así que agarró una botella que tenía un cuello muy estrecho y una base muy ancha, tomó una tinaja llena de aceite y lo vertió en la botella a través de la pequeña abertura, sin derramar ni una gota. Entonces miró al arquero y le preguntó: "¿Puedes tú hacer eso?".

El arquero se dio cuenta de que no tenía ninguna práctica en aquello. Así que el hombre le dijo: "Yo no puedo disparar flechas como tú, pero tú no puedes verter aceite como yo. Todo es cuestión de práctica".

La moraleja del cuento es: ¿Qué es lo que practicas? Sea lo que sea, te harás un experto en eso. Si lo que practicas es quejarte, te volverás muy bueno en la materia. Podrás quejarte de todo. Cuando tus amigos estén contemplando la luna llena de otoño, admirados por la belleza de la noche, podrás decir: "Sí, ¡pero está muy oscuro!".

Así pues, ¿qué es lo que practicas en tu vida? Si practicas la paz, te volverás un experto en sentirla. Si practicas la alegría o la felicidad, lo mismo. Si lo que practicas es conocerte a ti mismo, también te harás muy bueno en eso. Sabrás quién eres. Cuando empiezas a conocerte a ti mismo, te das cuenta del regalo que eres y del valor de cada aliento que se te da.

Lo que yo ofrezco no son sólo palabras, sino una forma de conectarte con la belleza que está dentro de ti. Debes ser independiente y juzgar por ti mismo si estás sintiendo esa paz, esa alegría en tu vida o no.

No se trata de: "Mi agenda dice que ya he comido, por tanto mi hambre es falsa". Yo no creo en eso. Creo en una realidad muy sencilla: no era, soy, y no seré. Ese "no seré" no me pone triste. Me vuelve muy, muy activo en querer descubrir qué es lo que está ocurriendo en mi vida en este momento. No tengo por qué tomarme la vida en bloques de años, meses, semanas y décadas. De hecho, puedo vivirla momento a momento. Eso es un regalo.

Comprendo que se puede sentir la plenitud momento a momento. No tengo ningún control sobre el tiempo. No puedo quedarme ahí sentado y continuar retrasando las manecillas de mi reloj. Lo que puedo hacer es aceptar mi vida tal y como se me ofrece, tal y como se manifiesta para mí.

La fuente de tu alegría debería ser algo que ya sientes en tu vida, porque es así como has sido creado. Tienes debilidad por la alegría. Esta vida es muy hermosa y hay que disfrutarla plenamente.

Maharaji

28 enero 2007

Mi aportación al día de la Paz

Hoy domingo 28 de enero se estrena en toda Europa el DVD de la conferencia pronunciada por Prem Rawat en el evento “Agua y Paz para la Humanidad”. Este evento especial tuvo lugar en la sede de Las Naciones Unidas de Nueva York en reconocimiento al apoyo brindado por La Fundación Prem Rawat a dos proyectos de desarrollo:

- la Iniciativa "Agua para la Comunidad" del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Ghana,
- y el Proyecto "Pozo de Agua" del Consejo Nacional de Mujeres de los Estados Unidas en Ghana.

Un aspecto importante de la misión de La Fundación Prem Rawat es ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas más necesitadas. Os invito a que entréis en esta página: http://es.tprf.org/hum_init.htm

Ayer sábado, se proyectó en Barcelona. Fui ilusionado porque era la primera vez que podía ver a Prem Rawat (Maharaji) en el marco diseñado por las Naciones Unidas.

Hago un inciso para estampar el PREÁMBULO de la Carta de las Naciones Unidas:

NOSOTROS LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS RESUELTOS

a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,

a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,

a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,

a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Y CON TALES FINALIDADES

a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,

a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales,

a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y

a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos, HEMOS DECIDIDO UNIR NUESTROS ESFUERZOS PARA REALIZAR ESTOS DESIGNIOS

Por lo tanto, nuestros respectivos Gobiernos, por medio de representantes reunidos en la ciudad de San Francisco que han exhibido sus plenos poderes, encontrados en buena y debida forma, han convenido en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto establecen una organización internacional que se denominará las Naciones Unidas.


El Capítulo I, de los Propósitos y Principios, en su Artículo 1, dice:

1.- Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz;

2.- Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otros medidas adecuadas para fortalecer la paz universal;

3.- Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión; y

4.- Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos propósitos comunes.

Aquí lo dejo, porque me extendería demasiado. Os invito a que entréis en la página:
http://www.un.org/spanish/aboutun/charter/index.htm

Por si estáis interesados en ver lo que da de sí la Política.

Retomo el inciso y continúo con mi relato.

Pues bien Prem Rawat se dirigió a los presentes, que se suponen que son los representantes de las Naciones y les habló de una experiencia. La experiencia que procede del corazón. Y de una paz que procede del interior de cada ser humano. No de un ideal de paz. Sino de una experiencia de paz individual. Y si cada ser humano está en paz, habría paz en el mundo.

En el escenario diseñado por las Naciones, escuchar eso, parecía insólito, desconocido, lejano y utópico; y por la sencilla razón de que en ese marco siempre se expresaban ideales, buenos propósitos, pero carente de una experiencia social, y colectiva, porque hasta que no tengamos paz tu y yo y el otro y el de más acá y el de más allá, no habrá paz en este precioso planeta.

La paz no es un ideal, sino una experiencia. Hasta que no comprendamos eso nos resultará difícil, continuar el siguiente paso.

No de unos ideales como los que hemos dejado atrás en los principios y fundamentos de las Naciones Unidas. Estos ideales son los mismos desde Aristóteles, considerando la Política como el orden social y dónde basar nuestra manera de convivir y estructurar la sociedad.

“Pero en las Concepciones históricas de la política, las definiciones clásicas apuntan a definir política como el "ejercicio del poder” en relación a un conflicto de intereses. Son famosas las definiciones fatalistas de Carl Schmitt de la política como juego o dialéctica amigo-enemigo que tiene en la guerra su máxima expresión; o de Maurice Duverger como lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su provecho”

“Una perspectiva opuesta contempla la política en un sentido ético, como una disposición a obrar en una sociedad utilizando el poder público organizado para unos objetivos provechosos para el grupo. Así las definiciones posteriores del término han diferenciado poder como forma de acuerdo y decisión colectiva, de fuerza como uso de medidas coercitivas o la amenaza de su uso”.

Pues bien, si ya se acepta como premisa el ejercicio del poder en relación a un conflicto de intereses, por definición estaremos abocados siempre a las guerras.

Uso individual del poder y aceptado por todos los gobernantes, como parapetados y protegidos en una inmunidad que ellos mismos se crean.

Por suerte siendo últimamente escrutados con lupa con la comunidad internacional de justicia.

“Es abrumador lo que se puede leer acerca de la crueldad del hombre para con sus semejantes. He aquí un relato periodístico de la tortura practicada en modernos campos de concentración.

“La víctima es atada a una silla metálica. Entonces se le administran descargas eléctricas, cada vez de mayor intensidad, hasta que acaba confesando.

“Con la mano ahuecada, el verdugo golpea una y otra vez a la víctima en el oído, hasta que el tímpano estalla.

“Sujetan con correas a la víctima a un sillón de dentista. El 'dentista', entonces, comienza a perforar con el torno, hasta llegar al nervio. Y la perforación prosigue hasta que la víctima accede a cooperar.

“El hombre no es cruel por naturaleza. Se hace cruel cuando es infeliz... o cuando se entrega a una ideología.

“Una ideología contra otra; un sistema contra otro; una religión contra otra. Y en medio, el hombre, que es aplastado.

“Los hombres que crucificaron a Jesús probablemente no eran crueles. Es muy posible que fueran tiernos maridos y padres cariñosos que llegaron a ser capaces de grandes crueldades para mantener un sistema, o una ideología, o una religión.

“Si las personas religiosas hubieran seguido siempre el instinto de su corazón, en lugar de seguir la lógica de su religión, se nos habría ahorrado asistir a espectáculos como el de la quema de herejes o el de millones de personas inocentes asesinadas en guerras libradas en nombre de la religión y del mismo Dios.

“Moraleja: Si tienes que escoger entre el dictado de un corazón compasivo y las exigencias de una ideología, rechaza la ideología sin dudarlo un momento. La compasión no tiene ideología.” (Anthony de Mello)

“CAMBIAR YO PARA QUE CAMBIE EL MUNDO

El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: «De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: 'Señor, dame fuerzas par cambiar el mundo'».

«A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: 'Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho'».

«Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: 'Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo'. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida».

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo”. (Anthony de Mello)

“En cierta ocasión, un discípulo le dijo a Confucio: “¿Cuáles son los ingredientes fundamentales de un buen gobierno?”
Le respondió Confucio: “Alimentos, armas y la confianza del pueblo.”
Pero, si tuvieras que prescindir de uno de esos tres ingredientes, siguió preguntando el discípulo, ¿de cuál de ellos prescindirías?
“De las armas”.
¿Y si tuvieras que prescindir de uno de los otros dos?
“De los alimentos”.
¡Pero, sin alimentos, la gente moriría... ¡
“Desde tiempo inmemorial”, dijo Confucio, “la muerte ha sido el destino de los seres humanos. Pero un pueblo que ya no confía en sus gobernantes está verdaderamente perdido”. (Anthony de Mello)

Por lo tanto, yo al menos tengo claro que los ideales no sirven para traer la paz a este mundo.

En nombre de la Democracia -que significa poder del pueblo-, se destruyen naciones, se aniquilan etnias, se dejan morir de hambre a seres indefensos, dejamos morir de sed a niños, hacemos niños para las guerras, traficamos con seres humanos, vejamos a nuestros hermanos, cortamos cabezas, como si estuviéramos cortando cañas de azúcar, atemorizamos a pueblos y naciones por pertenecer al país más poderoso de la tierra, mandamos al hombre a la luna y no podemos salvar a la humanidad de tanta miseria.

Con lo que vale un tanque, un misil, un F16 o un portaviones, aliviaríamos el dolor y la hambruna en Africa, India, Sudamérica, etc. etc.

A qué estamos jugando, dando poder en el nombre de la Política y la Democracia a seres que lo único que buscan es más poder y riqueza para su propio beneficio y engordar las arcas de su insatisfacción.

Cuántos gobernantes no se están enriqueciendo en nombre de la Democracia y la Política.

Había una vez un hombre, llamado Alejandro Magno, que conquistó medio mundo pero no tenía suficiente. Era tal su ambición que deseaba más y más reinos y conquistas.

Cierto día antes de salir a emprender otra batalla, llamó a sus mentores para que le dieran buenos augurios. Uno de ellos se animó a sugerirle que cejara en el empeño de seguir matando a más seres para conseguir más poder.

Alejandro se enfureció tanto que mandó que fuera azotado por atreverse a insinuarle tal cosa.

Cuando estaba en su lecho de muerte y llegaba la hora de su partida, llamó a su más fiel consejero y le encomendó que cuando dejara este mundo, le cortaran las manos y pusieran en ella una piedra que figurara este epitafio: aquí yace un hombre que vino al mundo con las manos vacías y se fue de el con las manos vacías.

El hombre más poderoso de la tierra se fue con las manos vacías.

¡Hasta dónde puede llegar la locura del hombre!

De qué nos sirve atesorar tanto si no podemos llevarlo con nosotros. Solo podemos atesorar la riqueza del corazón, ahí es donde debemos atesorar. Ese tesoro escondido que está por descubrir.

Volviendo al tema que nos ocupa sobre la paz, Prem Rawat a la pregunta de:

¿Cómo se puede llegar a entender la paz de la que usted habla?
No es la mente la que necesita paz, sino el corazón. La mente y el intelecto no pueden captarla, tienen una función distinta.

La paz, la alegría y la auténtica felicidad no existen para que pensemos sobre ellas, sino para que las sintamos. Detrás del hecho de estar vivo se esconde un sentimiento. No hay explicación que valga. Es algo que debemos sentir porque eso es lo que nos reconforta. En ese sentimiento hay alegría, hay satisfacción. Y hemos de vivir la vida desde ese sentimiento. Creemos que necesitamos una explicación de lo que es la paz, pero la paz no se puede explicar; sólo se puede sentir. La satisfacción hay que sentirla. Cuando estamos satisfechos, algo dentro de nosotros dice muy claramente: “Sí, estoy lleno”. Si uno tiene sed, no le servirán de nada mil fotos de otras personas bebiendo agua. Lo único que puede satisfacer a esa persona es beber agua.

¿Dónde se puede encontrar paz?
… Las sociedades no tienen paz. Las sociedades no existen, como tampoco existen los gobiernos; sólo existe la persona. La paz es algo sencillo, algo que debe sentir cada individuo. Cuando olvidamos el significado de estar en paz y nos limitamos a aferrarnos a las fórmulas para lograr la paz, surgen los problemas. De lo que hablo es de la paz interior, de ‘mi’ paz, no de una paz ajena a mí. Muchos creen que lograrán la paz cuando hayan controlado todos los aspectos de su vida, pero eso no ocurrirá porque no está a su alcance. Nadie puede comprender o controlarlo todo. Lo único que puedo hacer es entenderme a mí mismo.

Durante una intervención en el Centro de Conferencias de Naciones Unidas en Bangkok (Tailandia) manifestó: “Cada uno de nosotros necesita paz en su vida. Hemos probado muchas cosas en este mundo, pero hay una a la que nunca le hemos dado una oportunidad: la paz. Si queremos depositar nuestra esperanza en algo, quizá podríamos desear de corazón que llegue la paz a nuestra vida. La paz que buscamos está dentro. Está en el corazón esperando a que la sintamos, y yo puedo ayudar a las personas a descubrirla. No es el mundo el que necesita paz, sino la gente. Cuando las personas de este mundo estén en paz en su interior, el mundo estará en paz”.

La función instructora de la universidad abarca también la valoración de aspectos no académicos necesarios para la formación integral de los alumnos. Por esta razón el carácter "mayéutico" del método de Prem Rawat está siendo bien aceptado por diversas universidades por la originalidad y frescura de sus planteamientos.

Prem Rawat invita a una reflexión personal sobre la necesidad de sentir la paz como base y fundamento de la paz colectiva.

La idea básica del método socrático de enseñanza consiste en que el maestro no inculca al alumno el conocimiento, pues rechaza que su mente sea un receptáculo o cajón vacío en el que se puedan introducir las distintas verdades; para Sócrates es el discípulo quien extrae de sí mismo el conocimiento. Sócrates, mediante el diálogo y un trato más individualizado con el discípulo, le ayudaba a alcanzar por sí mismo el saber.

Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento.
Conócete a ti mismo. Figura en el frontispicio del templo de Delfos. (Sócrates)
F.G.

26 enero 2007

Dar una oportunidad a la paz

Las guerras estallan cuando la intolerancia alcanza proporciones insalvables, cuando las causas de la razón se vuelven más importantes que la inviolabilidad de la paz, cuando dejamos de valorar el hecho de estar vivos. Los dirigentes del mundo tratan de establecer la paz, pero la paz no tiene nada que ver con instituciones; es la gente la que inicia las guerras. Toda guerra externa empieza en nuestro interior.
De hecho, la guerra de dentro es más peligrosa porque puede que sus llamas nunca lleguen a extinguirse. Las guerras se desencadenan porque no hemos encontrado la paz interior, porque no dejamos que se manifieste.
Todos buscamos algo. Ya lo llamemos éxito, paz, amor o tranquilidad, en realidad se trata de lo mismo; le damos muchos nombres porque no sabemos qué es lo que necesitamos.
Buscamos lo que creemos que necesitamos en nuestro entorno. Pero para saber dónde buscar, antes debemos preguntarnos dónde puede estar. ¿Acaso se nos ha ocurrido mirar en nuestro interior?
Vivir la vida no es cosa fácil, sobre todo si queremos sacar lo mejor de ella. Hay que excavar, y excavar implica cierta dificultad porque supone extraer lo necesario y dejar lo que sobra. Si queremos obtener paz, tendremos que buscar lo valioso y desechar lo que no lo es.
Lo que buscamos no está fuera sino dentro de nosotros. Siempre ha estado ahí y siempre lo estará. La satisfacción nos sienta bien, y no es por casualidad. No es casualidad que nos sintamos tan bien cuando estamos en paz. La paz ya existe, y reside en el corazón de todos los seres humanos.
La paz es algo que se tiene que sentir. Si frente a esa capacidad tan increíble que poseemos de sentir, colocamos paz, eso es lo que sentiremos. Estamos hechos para sentirnos llenos de agradecimiento, amor y comprensión. Llevamos dentro de nosotros una lámpara tan brillante que hasta en las noches más oscuras puede llenar de luz nuestro mundo. Sólo está esperando a que la encendamos.
La paz no hace distinciones. No le importa si somos ricos o pobres, ni la religión que profesamos, ni en qué país vivimos. Está esperando a que la encontremos, esperando a sentirse completa de nuevo y no dividida por todos los asuntos que invaden nuestra vida.
La paz llega cuando el corazón deja de estar sumido en la dualidad, y cesa la lucha interior. Entonces le sigue la serenidad; el amor viene desenfrenado, inundándolo todo; y no hay quien detenga la explosión de alegría, porque todo encaja. Eso es paz.
La paz hay que sentirla, al igual que el amor y la verdad. Mientras estemos vivos, siempre tendremos el deseo de sentirnos bien, de sentir alegría; y mientras exista ese anhelo, existirá la necesidad de descubrirlo.
Somos pasajeros que realizan un viaje en un tren llamado vida, un viaje que tiene lugar en el momento llamado ahora. Este viaje de la vida es tan bello que no necesita destino.
Para orientarnos en este viaje se nos ha dado una brújula, que es la sed de plenitud. El verdadero viaje de nuestra vida comienza el día en que nos disponemos a saciar esa sed. Es la aventura más noble que existe.
Siglo tras siglo, se ha hecho oír una voz: Lo que buscas está dentro de ti, tu verdad está dentro de ti, tu paz está dentro de ti, tu dicha está dentro de ti. La paz del corazón es como una semilla en el desierto que espera, latente, a crecer y a florecer. Sólo cuando permitamos que la semilla florezca en nuestro interior podrá haber paz en el exterior. Tenemos que darle una oportunidad.
¿Vamos a darle una oportunidad a la paz?

The Times of India (Prem Rawat)