25 enero 2008

La historia de un éxito


Existe la posibilidad de que un poco de comprensión cambie toda la ecuación de la vida para ti. En realidad, esta vida puede ser una alegría, no algo aburrido. No se trata de vivir desconcertados, ni intentando evadirnos, sino haciendo que cada día tenga sentido, que esté lleno de gratitud.

Mucha gente puede pensar que eso es todo un desafío, pero no lo es, porque el objetivo no es crear algo, sino poner las cosas de nuevo en su lugar. Ahora todo está hecho un revoltijo. ¿Y cuál es la clave? Colocar al ser por encima de todo lo que ocurre durante el día.

Y no me refiero a ser egoísta o a ese ser que dice: “Tengo que estar en primera línea”, porque eso no es colocar al ser en primer lugar, sino ser arrogante. El ser del que hablo es eso que tú eres, gracias a cuya presencia existes y sin el cual no eres nada. Pero tú pones todo lo demás por encima de ese ser. ¿Y cuáles son las consecuencias? Confusión, duda, preocupación, enfrentamientos, explicaciones.

¿Sabes cuánto tiempo pasa la gente intentando explicar todo lo que ocurre? “Por eso me pusieron una multa, se me pinchó la rueda, perdí las llaves, no tengo un buen empleo, no me ascendieron, por eso ocurrió”. Muchísimas explicaciones.

Hoy en día la gente está más satisfecha con explicaciones que con la realidad. No se dice muy a menudo: “Puedo cambiar eso. Lo importante no es que pierda las llaves, se me pinche una rueda o me pongan una multa. No se trata de que las cosas salgan de acuerdo a mi plan o no. Está ocurriendo algo más: estoy vivo”.

Un día tendrás que irte. No busques la inmortalidad, busca lo inmortal. ¿Y qué es lo inmortal? ¿Podemos siquiera imaginar lo que es inmortal? No. Es sólo una definición: algo que nunca muere. Bien, ¿y qué es lo que nunca muere? Todo lo que ven nuestros ojos desaparecerá. Algún día el Sol y la Tierra ya no estarán. Hubo un tiempo en que no existían, y un día desaparecerán.

Ésa es la naturaleza de cuanto ves. Todo lo que considerabas permanente nunca lo fue. Sólo simulaba que lo era, y tú querías creerlo, desesperadamente. No te entristezcas por eso, pero despierta. Ésa es la cuestión.

Has aprendido a confiar. Y es lo único que puedes hacer. Cuenta con la bondad. Confía en que esa bondad existe; en que, de algún modo, todo lo que te pase, todo lo que ocurra, terminará bien. Estás vivo, y tienes una elección: puedes sentirte frustrado, desconcertado y hundirte en el agujero profundo de la duda, o puedes comprender.

La vida es algo muy poderoso. El deseo de plenitud, de sentir paz, es muy fuerte. Yo confío en esas cosas, y ellas me reconfortan. Dentro de mí hay algo que persevera en conseguir esa claridad en mi vida.

El ser humano es la historia de un éxito. Un éxito que empezó hace mucho tiempo y que sigue extendiéndose. Y será la historia de un éxito hasta el último aliento. Si el corazón está lleno, eso es. Ése es el éxito.

Esa comprensión, esa claridad, es posible. Estar en ese lugar, aprovechar la alegría, es una elección consciente que puedes hacer. Lo esencial es la alegría. Ésta es la única vida que tienes. Úsala bien. Ahora. “Ahora” nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde.

Vive en paz. Vive en esa alegría cada momento de tu vida. Porque es posible, y es posible para ti en esta vida.

Prem Rawat

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